martes, 12 de abril de 2022

MAMÁ, ¿ME QUIERES? (DISFUNCIÓN EMOCIONAL EN LOS TDAH)

 En otras entradas del blog, hemos hablado de las características de los alumnos con TDAH, de cómo detectarlos en las aulas o en ámbitos más domésticos, hemos visto también diversas vías de tratamiento, uno de ellos el farmacológico, quizá el más desconocido para la gran mayoría de las personas que trabajamos o que estamos en contacto con estos niños.

Hoy quiero hablaros de un tema que para mí es primordial en el tratamiento de estos niños con dificultades, se trata del CONTROL DE LAS EMOCIONES. En principio un niño con TDAH tiene un cuadro de síntomas que se convierten en trastorno cuando se produce una desadaptación del menor en diversos ámbitos. Generalmente hablamos de tres:

  • Escolar.
  • Social.
  • Comportamental.
Lo que ocurre es que en estos contextos, los niños con TDAH se ven demandados con una serie de retos que continuamente ponen a prueba sus funciones ejecutivas (planificación, control inhibitorio, memoria de trabajo, atención mantenida...). Estas demandas las hacemos pensando en dos aspectos:
  • Edad cronológica.
  • Capacidad intelectual.
Esto es un error, ya que no tenemos en cuenta las dificultades que tienen estos niños, estamos planteando retos y demandas que se encuentran por encima de sus posibilidades, lo que se debería tener en cuenta es el estado de madurez de sus funciones ejecutivas, y este hecho se obvia de manera constante.

Con lo cual, tenemos alumnos con una mala regulación emocional, una baja tolerancia a la frustración, con un alto grado de impulsividad en muchos casos, expuestos a una experiencia continua de fracaso e incomprensión, una bomba en toda regla.

Los deseos son los que activan nuestra maquinaria cerebral, se produce una activación emocional, que provoca que se produzcan una serie de pensamientos que generan en una respuesta, una acción, una decisión, qué hacer. En muchas ocasiones este proceso no es consciente, se produce de manera automática. Cuando somos capaces de tomar conciencia de todo este proceso, somos capaces de gobernarnos, entran en juego nuestras funciones ejecutivas. Aquí el niño con TDAH encuentra una gran dificultad.

Por tanto, las emociones no tienen control, se disparan en función de deseos internos o provocaciones del ambiente y provocan descargas neuroquímicas que conllevan respuestas fisiológicas ya aprendidas. Lo que podemos regular son nuestros sentimientos, no las emociones.

Los niños con TDAH tienen mucha dificultad en la acción inhibitoria inicial, están "secuestrados" por sus emociones.

Hay un deterioro emocional en estos chicos, los retos que les planteamos están alejados de sus competencias, les supone invertir mucho más esfuerzo y tiempo que a los demás, además normalmente con recompensas muy a largo plazo, por lo que estos niños finalmente abandonan con mucha frecuencia.

Ámbito escolar

Los retos que les proponemos están estandarizados, por edad cronológica, "es lo que deberían hacer". Ponemos a prueba de manera continua sus funciones ejecutivas, con tareas extensas, no conectadas a sus intereses, que les exige mucho tiempo y esfuerzo. Esto en contextos de tensión y cabreo, por parte de las familias o docentes que trabajan con estos niños de manera diaria). 
Por tanto, desprestigiamos su esfuerzo y penalizamos los resultados, no llegan a los retos planteados.

Muchas familias dicen "si no tuviéramos lo escolar, no tendríamos ni la mitad de los problemas". Lo importante es que a través de todas estas experiencias el niño aprende emocionalmente y lo registra en una memoria de emociones que todos tenemos, que además es muy compleja y no olvida. Lo que suele ocurrir es que el alumno activa acciones para minimizar el malestar que le genera la situación. En el caso de estos niños que viven contextos y situaciones de ansiedad, tienden a huir o evitar, utilizando la mentira o cualquier estrategia que se les ocurra. Esta respuesta suele tener consecuencias negativas (ej. castigo) y hace que todo se retroalimente en una especie de círculo vicioso.

Ámbito social

Muchos niños con TDAH tienen o buscan un perfil de liderazgo (por ejemplo, quieren imponer sus juegos), pero carecen de habilidades sociales, de liderazgo natural. Esto hace que tengan una serie de experiencias negativas que evidentemente dejan una huella emocional. 

Muchos niños TDAH cuando son adultos presentan comorbilidad con trastornos del estado de ánimo (ansiedad, depresión o estrés), ante experiencias de fracaso continuo. De ahí la frase que titula nuestra entrada: 
  • MAMA, ¿ME QUIERES?.
Hay un deterioro emocional evidente, un problema adaptativo en diversos contextos, que además reforzamos negativamente en muchos casos. Los niños muchas veces tienen la sensación de falta de afecto por parte de los demás, por ello es fundamental hacerles llegar de manera explícita lo mucho que les queremos, aunque estemos enfadados con ellos por algún motivo.

La conducta, el comportamiento es un síntoma, no es el problema, debajo hay un gran malestar emocional.

Lo importante es atender en primer lugar, qué cosas causan su comportamiento y cual es el nivel de deterioro emocional tienen estos niños, qué estilos de enseñanza hay en casa y en la escuela... No olvidemos que son chicos  que han recibido atribuciones negativas de manera constante por parte de la mayoría de las personas que les rodean, familia, profesores, iguales..., que han asumido un rol muy difícil de quitar.

Por tanto, cuando veamos a un niño con estas dificultades, no nos quedemos con la conducta, esa solo es la punta del iceberg, hay un malestar profundo debajo y no podemos contribuir a agrandarlo y empeorarlo. 

EMPATICEMOS Y AJUSTEMOS NUESTROS RETOS.

Nos seguimos acompañando, un abrazo.



miércoles, 2 de febrero de 2022

LOS FÁRMACOS EN EL TDAH

 Seguimos con esta nueva entrada, ahondando en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), esta vez tratando de esclarecer una parte del tratamiento más desconocido y que en muchos casos inquieta a las familias y los propios alumnos.

Como ya dijimos el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, lo cual quiere decir que hay una serie de áreas cerebrales implicadas y afectadas, se produce básicamente una disfunción neuronal, es decir, un fallo en la conexión entre neuronas en regiones específicas del cerebro.

Sin entrar en muchos tecnicismos, conocemos que en las personas afectadas de TDAH hay una menor concentración de Dopamina y Noradrenalina, que son neurotransmisores que se activan en la comunicación que se produce entre las neuronas. Esta menor concentración hace que determinadas funciones cerebrales (funciones ejecutivas), no tengan el rendimiento esperado por la edad del niño.

Por tanto, el tratamiento farmacológico actúa en el metabolismo de esos neurotransmisores, aumentando la concentración de los mismos.

Es importante que para iniciar el tratamiento con fármacos haya un consenso entre la familia y los especialistas, en este caso es crucial una buena labor de psicoeducación por parte del experto, ya que las familias llegan en la mayoría de los casos con miedo e inseguridad ante el tratamiento.

Decir que el tratamiento farmacológico es una parte más de la intervención, y no por ello es la única ni la más importante. Es fundamental aunar el tratamiento conductual y psicoeducativo tanto con el niño como con su entorno más próximo.

TRATAMIENTO FÁRMACOS + TRATAMIENTO PSICOEDUCATIVO Y CONDUCTUAL

Estos fármacos ¿Son una droga?

Evidentemente no, para ello vamos a diferenciar los siguientes conceptos:

  • Fármaco: es un principio activo, sabemos dónde actúa y tiene una serie de fines médicos.
  • Medicamento: pueden ser uno o varios principios activos.
  • Droga: son sustancias a veces desconocidas que hacen muy difícil prever su efecto en las personas que la toman.
Por tanto, los fármacos que forman parte del tratamiento, no son drogas, son sustancias las cuales se basan en una evidencia científica, sabemos su composición y procedencia, y se administran con fines médicos.

A la hora de administrar los fármacos, los especialistas tienen en cuenta aspectos tales como:
  • Edad del niño.
  • Si hay presentes problemas de sueño o alimentación.
  • Si hay presencia de un cuadro de ansiedad.
  • Si hay cierta comorbilidad con otros trastornos, por ejemplo un Trastorno del espectro autista.
De manera simple, podemos decir que hay dos grandes bloques de fármacos:

PSICOESTIMULANTES: Suelen ser los primeros en administrar, producen un efecto en la liberación de las catecolaminas (Noradrenalina/Dopamina).  Su principio activo es el metilfenidato o la lisdexanfetamina. Los que pertenecen al metilfenidato, mejoran la conexión entre neuronas, liberando Noradrenalina y Dopamina, mejorando la interconectividad en la corteza prefrontal o ganglios de la base (en los hiperactivos). Vamos a ver tres tipos de fármacos:
  • Rubifen: fármaco de liberación inmediata (se puede morder, partir), su efecto dura 3/4 horas.
  • Medikinet/Rubifen retard: Se libera en 8 horas, en cápsula.
  • Rubicrono/Concerta: comprimidos, se tragan, efecto de 12 horas.
Los fármacos que pertenecen a la lisdexanfetamina, el efecto que busca sobre todo es liberar, es un estimulante, es un profármaco (se metaboliza en el cuerpo y ahí se forma el principio activo). El fármaco que vamos a encontrar es:
  • Elvanse: dura 12 horas, es una cápsula que se puede abrir, se suele empezar con 30 mg. y poco a poco se sube la dosis.
Efectos adversos:
  • Efecto rebote: a dosis altas o en niños sensibles al fármaco, cuando termina el efecto la conducta del niño es bastante peor. En estas situaciones se opta por añadir otro medicamento que complemente y alargue la duración del efecto.
  • Pérdida de apetito en la comida: por eso es importante tomar como referencia el peso del menor. En estos casos se juega compensando las cantidades con otras comidas o modificando las horas de ingesta del fármaco.
  • Dificultades para dormir: sobre todo se da en los fármacos que tienen un efecto de 12 horas, se suele tratar con melatonina.
  • Dolores de cabeza: se suele dar en las primeras dos o tres semanas de tratamiento, también es frecuente el dolor de estómago.
  • Pueden estar los niños más irritables, ansiosos o llorones, por lo que se debe comprobar las dosis.
  • Taquicardia, por lo que es necesario la realización de un electrocardiograma.
  • Sensación de manos frías o sudoración de las manos.
Controversias en el tratamiento de psicoestimulantes:
  • Efectos cardiovasculares: si no hay un problema de base no se suele dar, no obstante valorar con el cardiólogo y coordinar el tratamiento con él.
  • Niños epilépticos: hay creencias de que el tratamiento puede aumentar el riesgo de padecer un ataque, debe haber una coordinación con el neuropediatra que lleva la epilepsia.
  • Tics: por ejemplo en niños con el síndrome de Tourette es mejor el tratamiento con fármacos no psicoestimulantes.
  • Crecimiento: no hay una interacción del fármaco con la talla, puede haber cierto retraso en el crecimiento.
NO ESTIMULANTES: se recetan en niños con ansiedad, presencia de Tics o TEA. Encontramos fundamentalmente los siguientes tipos:
  • Tomoxicina: bloquea el transportador de la Noradrenalina, aumentando su concentración. Está indicada para niños ansiosos e irritables. Una dosis al día y suele tardar un mes hasta alcanzar la dosis ideal y efectiva, no desaparece en sangre, por lo que es un fármaco más estable. Se suelen utilizar las vacaciones para empezar con el tratamiento.
  • Guanfacina: (Intuniv), útil para niños impulsivos y con problemas de conducta. Muchas veces no se puede utilizar solo, se suele combinar con Rubifen o Concerta. Se toma una vez al día, se va aumentando la dosis en sangre.
Efectos adversos:
  • Síncopes o pérdidas de conocimiento (con la guanfacina).
  • Somnolencia (con la tomoxicina), se va cambiando las horas de toma para ajustar.
Para finalizar vamos a analizar el TDAH con algunas comorbilidades:
  • TEA: cuidado con los psicoestimulantes (son más sensibles a dosis), se empieza con dosis más bajas y se comprueba la respuesta. Si responden mal utilizar la tomoxicina o el Intuniv si hay problemas de conducta.
  • Depresión: es fundamental coordinar con el psiquiatra, priorizar en función de los síntomas del niño.
  • Ansiedad: igualmente importante la coordinación con psiquiatría, en estos casos se suele optar por la tomoxicina.
Con este repaso damos por finalizada la entrada de hoy, es muy importante valorar todos los aspectos del tratamiento, cada uno de ellos van a ser fundamentales para el buen devenir del menor con TDAH, para ello creo que la coordinación entre todos los profesionales así como la colaboración de la familia va a ser fundamental. Por todo ello creo esencial conocer la intervención en todos sus elementos,

Nos seguimos acompañando.

Un abrazo.

jueves, 27 de enero de 2022

SIGNOS DE ALERTA EN EL TDAH EN INFANTIL Y PRIMARIA

Voy a iniciar una serie de entradas dedicadas a un trastorno muy común presente en los niños de nuestras escuelas de infantil y primaria, estoy hablando del Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

He leído y escuchado a profesionales, como Jose Ramón Gamo o Cristina Boix entre otros, de los cuales recomiendo tanto sus publicaciones como sus ponencias, para hacerme una idea bastante certera de lo que es este trastorno y sobre todo para mejorar su comprensión para poder ofrecer una respuesta tanto a los niños como a sus familias.



El TDAH es trastorno del neurodesarrollo muy frecuente en la población infantil. Mantiene una prevalencia del 7% dentro de la población escolar, lo cual indica que en cada clase puede haber uno o dos niños con rasgos compatibles con este trastorno.

El diagnóstico de este trastorno se realiza a partir de los 6 años, aunque antes ya aparecen varios de sus síntomas o signos de alerta como veremos después. 

He de decir que este trastorno permanece en el 60% de los adultos, pero se va compensando con la edad, debido tanto a la propia maduración del cerebro como de las herramientas que cada persona va adquiriendo y que compensan en cierto modo las dificultades.

Las dificultades de un TDAH vienen en gran parte determinadas por una mala utilización de las funciones ejecutivas que regula nuestro cerebro (control inhibitorio, autorregulación emocional, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva, planificación o solución de problemas). Antes de hablar de los signos de alerta conviene decir lo siguiente:
  • Estos signos no tienen que darse en todos los niños.
  • Es un trastorno variable, por lo que se puede manifestar de manera diferente.
  • No se presenta de igual manera, ni en todos los momentos.
  • Debe llamarnos la atención la persistencia de los signos y que no cambian a pesar de modificar ciertos aspectos conductuales del entorno.
ETAPA DE EDUCACIÓN INFANTIL

Como hemos dicho, el diagnóstico se realizará normalmente a partir de los 6 años, ya que antes se infiere que a nivel de desarrollo cognitivo el niño no tiene instauradas aún todas sus funciones.

Debemos tener en cuenta, que los niños de 3 a 5 años suelen ser más movidos o desordenados, pero se pueden observar ciertos aspectos que nos pueden hacer ver que hay una dificultad. Por ejemplo, es muy raro encontrar a un alumno de esta edad que presente una falta de ganas e interés por lo académico, que no esté motivado. También es muy importante tener en cuenta la persistencia de los síntomas en el tiempo.

Signos de alerta:
  • Dificultad de autorregulación (muestran dificultades para estar quietos, para dejar de moverse).
  • Adquisición de Hábitos, no los automatizan, hay que recordárselos de manera constante, muestran una necesidad de supervisión permanente.
  • A pesar de nuestro enfado, la dificultad persiste ("el niño no puede, no es que no quiera").
  • Disregulación emocional, se frustran con mucha facilidad, sobre todo aquellos niños con un perfil más impulsivo e hiperactivo.
ETAPA DE EDUCACIÓN PRIMARIA

En ocasiones, el niño TDAH de tipo inatento (no impulsivo), con buena capacidad, puede pasar desapercibido en infantil, no suele ocurrir así con el de tipo hiperactivo.

Debemos tener en cuenta que en esta etapa las tareas van teniendo una mayor carga cognitiva, por ello se hace también más visibles las dificultades de los niños.

Signos de alerta:
  • Despistados y olvidadizos, tanto académicamente como en casa, hay que repetirles constantemente lo que han de hacer.
  • Les cuesta organizarse y planificarse.
  • Persistir en impaciencia e impulsividad, les lleva a tener dificultades en las relaciones con otros niños, son poco flexibles a veces a la hora de solucionar un conflicto y se frustran con facilidad.
  • La inquietud motora suele mejorar, se van controlando con la edad.
  • Dificultad de comprensión oral y escrita, en esto repercute el mal funcionamiento de su memoria de trabajo.
  • Poco motivados, les cuesta esforzarse para realizar una tarea.
  • Rinden por debajo de sus capacidades.
Es importante tener en cuenta todos estos signos, tanto si somos padres como si somos maestros, y lo es por que es importante hacer un diagnóstico precoz en estos niños, para poder saber como trabajar con ellos y evitar un posible fracaso escolar. De este modo evitaremos que estos pequeños se sientan culpables de lo que les pasa.

No seguimos viendo.

Un abrazo.




domingo, 19 de septiembre de 2021

EL SUICIDIO EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA: ¿TEMA TABÚ?

 ¿Qué entendemos por ser una persona saludable?,  ¿por tener salud?, casi siempre que hacemos referencia en nuestras conversaciones a este concepto tendemos a poner el foco en lo físico, en lo palpable, como si el hecho de sentirnos bien sólo dependiera de no tener dolor, cansancio o fatiga.

Hace unas semanas llegó a mis manos "La guía para la prevención de la conducta suicida" de Castilla La Mancha, enfocada para los docentes de los centros de primaria y secundaria de la región. Os dejo el enlace de esta guía para que podáis leerla y analizarla:

GUÍA PARA LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO

Cuando revisé el documento, reflexioné y me alarmé sobre lo lejos que estamos en muchas ocasiones de la realidad, de que no damos prioridad e importancia a lo verdaderamente importante. Me da pena como algunos compañeros se centran y se desviven por transmitir todos los contenidos de su área o asignatura, sin reparar en muchas ocasiones en cómo están y se sienten nuestros alumnos. 

Tenemos muchos mitos adquiridos en el tema del suicidio que quisiera compartir y que están extraídos de la guía que comentábamos con anterioridad:

1. Hablar del suicidio incita a ello → No solo es falso sino que poder hablar sobre ello sin sentirse juzgado disminuye el riesgo de cometer el acto al facilitar el desahogo. 

2. Quien realmente se quiere suicidar, no lo cuenta → Siempre debemos tomarnos en serio cualquier amenaza suicida 

3. Sólo las personas con graves problemas se suicidan → No podemos valorar desde nuestro punto de vista lo que para otros es grave o no, y además, no debemos olvidar que el suicidio es multicausal. 

4. Las personas que se suicidan o lo intentan siempre tienen un trastorno mental → Aunque la enfermedad mental sea un factor de riesgo importante, el suicidio no por qué siempre ir relacionado con ésta. 

5. Cuando una depresión grave mejora, ya no hay riesgo de suicidio → Un gran porcentaje de los actos suicidas se cometen tras los primeros meses de mejoría, cuando la persona tiene más recursos y fortaleza para cometer el acto. 

6. Quien se suicida quiere matarse → No es verdad: no quiere morir, y mucho menos matarse; quiere dejar de sufrir. 

Es muy interesante observar y analizar cada uno de ellos, pero me quedo con el primero. No se habla nunca del tema del suicidio, ni en los medios de comunicación, ni en los espacios educativos, esto es una realidad que se quiere o procura ocultar. Qué ocurre, que si no hablamos de drogas, las personas no se van a drogar, pues que queréis que os diga, sinceramente pienso que estamos impidiendo crear espacios de debate entre los alumnos, obviando hechos reales, volviendo la cara como si no pasara nada.

Y si pasa, el suicidio es la segunda causa de muerte en nuestros jóvenes, y ese dato debemos saberlo y analizarlo.

Trabajar la salud emocional es clave, en otras entradas de este blog hago mucho hincapié en ello. Para poder aprender, el niño debe tener la disposición a aprender, y si su estado emocional no es el adecuado, desde luego que nunca lo vamos a hacer participe del proceso de aprendizaje.

Por tanto:

1. Miremos más a los ojos de nuestros niños, pero a su altura, a su nivel, pues solo así podremos comprender lo que piensan y sienten.

2. Escuchemos lo que tienen que decir, debemos crear momentos y tiempos para poder expresarnos, un niño que se siente escuchado es un niño mucho más feliz, os lo puedo asegurar.

3. Cuestionémonos para qué estamos aquí, seamos padres, profesores..., qué es lo verdaderamente importante. Si nos preocupamos cuando nuestro hijo se pone enfermo, por que no cuidamos también su salud emocional.

4. Priorizar, siempre habrá tiempo para todo, pero siempre la persona es lo más importante, en cualquier ámbito de la vida.

5. Debatir este tipo de cuestiones, evidentemente no podemos darnos la vuelta ante una realidad que desgraciadamente existe. Compartir, expresar, empatizar.

Buenos amigos, nos seguimos acompañando, hasta la siguiente entrada.

Un abrazo.



domingo, 11 de abril de 2021

PRIMERO ESCUCHAR: LUEGO YA LEEREMOS.... "LA CONCIENCIA FONOLOGICA"

Vamos hoy a adentrarnos un poco en un trastorno de aprendizaje muy común en nuestras aulas, la dislexia, la cual en muchas ocasiones pasa desapercibida ante la mirada de maestros o familiares. 

En mi trabajo son muchas las ocasiones en las que me derivan niños y niñas con dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura. El patrón de actuación de muchos de ellos es similar, alumnos de 2º o 3º de primaria cuyo nivel de lectura se encuentra por debajo de lo esperado para su edad y cuyas dificultades en el plano escrito son más que evidentes, siendo frecuentes los errores tan típicos de inversión, sustitución u omisión de letras o palabras.

Antes de nada, quiero recomendar dos lecturas que en mi caso me ha descubierto de verdad este trastorno y que sobre todo me ha hecho empatizar con los niños y con las familias. Los libros son los siguientes:

  • Dislexia, ni despiste ni pereza (2019) (Fernando Cuetos)
  • Superar la dislexia (2018) (Luz Rello)
                           

En ambos libros y tal como recogen otros autores, la dislexia es un trastorno que evidencia una serie de alteraciones en nuestro cerebro, tanto estructurales como funcionales. En esta entrada de hoy, quiero centrarme en las alteraciones fonológicas que presentan estos niños y que son el origen de las dificultades que vendrán posteriormente.

El problema de estos niños comienza con la percepción de los fonemas, es decir, con la percepción de los sonidos del lenguaje. Los niños disléxicos tienen dificultades en el procesamiento fonológico que engloba tres componentes:

  1. Conciencia fonológica, que es la capacidad para percibir y manipular los sonidos del habla.
  2. Memoria verbal a corto plazo o capacidad para retener estímulos verbales.
  3. Denominación rápida o capacidad de recuperar de manera rápida y automatizada nombres de estímulos visuales.
Evidentemente, como en todos los trastornos, no todos los niños con dislexia son iguales, ni presentan el mismo patrón de dificultades ni la misma intensidad de los mismos. Dependerá de muchos factores, tales como la estimulación temprana recibida, el ambiente socio-familiar..., de ahí que hablemos siempre de una gran heterogeneidad, es decir, cada niño es único, en sus barreras y potencialidades, no hablaremos de dislexia sino de disléxicos.

Pero hay algo común en casi todos, la falta de trabajo previo en los sonidos del lenguaje. Cuando observo a mis queridas maestras de educación infantil, que hacen un trabajo extraordinario, compruebo con pena como en muchas ocasiones aceleramos las etapas de adquisición de los niños en los diferentes aprendizajes. 

Concretamente, el aprendizaje de le lectoescritura, que se convierte casi en obsesión de maestros y familiares en esta etapa de educación infantil, se afronta en muchas veces como una sucesión de "letras" que tenemos que repasar en innumerables ocasiones, la gran mayoría de las veces de forma escrita, sin entender ni comprender el proceso de su adquisición.

Muchas dificultades comienzan precisamente en ese momento, muchos niños y niñas aprenden mal desde la base, priorizamos lo abstracto y nos olvidamos lo que debería ser el armazón de nuestra casa, por ello es tan importante aprender a ESCUCHAR, a vivenciar los sonidos, a discriminarlos, a compartirlos, en definitiva, a darle sentido a ese dibujo que llamamos luego letras.

Por ello, debemos plantearnos juegos y ejercicios tales como:

  • Contar sílabas: nombramos diversas palabras y aprendemos a segmentar los sonidos que las componen, en este caso a nivel de sílaba, daremos tantas palmas como sílabas tiene la palabra. En este caso trabajamos la conciencia silábica.
  • Palabras que empiezan por el sonido....: otro juego que planteamos a los niños es que piensen en palabras que comienzan por un determinado sonido.
  • Palabras que terminan por el sonido....: al igual que antes, hacemos el mismo juego pero buscando palabras que terminen en un determinado sonido.
  • Palabras que contienen un determinado sonido: sin especificar el lugar que ocupa el sonido en la palabra, podemos ofrecer también este juego a los niños.
  • Conteo de palabras en una oración: por medio de palmas, contamos la cantidad de palabras que hay en una frase, aquí ya trabajamos a nivel de palabra, es la conciencia léxica.
  • Deletreo: cuando la destreza de los niños sea mayor, podemos hacer ejercicios de deletreo de determinadas palabras, debemos mencionar que los niños con dislexia muestran muchas dificultades en este tipo de tareas.
Este tipo de tareas o actividades se deberían realizar tanto en el ámbito escolar como familiar, siempre en una dinámica de juego con el niño y ayudándonos de ayudas e indicadores visuales que faciliten la tarea y la hagan más intuitiva para el alumno.

Por ello, os animo a realizar estos ejercicios, todos los autores coinciden en la importancia de una atención temprana, si este trabajo que parece tan sencillo, se realizara con más intensidad, muchos de nuestros niños vivirían su aprendizaje como un proceso mucho más natural y con un mayor sentido.

Espero que os haya gustado, nos seguimos acompañando.




¿PODEMOS RETRASAR EL ENVEJECIMIENTO DE NUESTRO CEREBRO?

  Llevaba un tiempo queriendo leer un libro de mi admirado Francisco Mora (doctor en medicina y neurociencia) llamado "¿Se puede retras...